domingo, 13 de enero de 2013

PAN INTEGRAL DE TRIGO Y ESPELTA

CAL 220 · HC 46 · PR 7,1 · GR 0,7 [100 GRS]


En casa.

En estos tiempos que corren, me estoy dedicando a hacerlo todo en casa.

Tiempo, no me sobra, pero me organizo con el que tengo.

Desde hace un tiempo veo como las estanterías de los supermercados tienen cada vez menos productos básicos [cosas crudas que tenemos que transformar] y cada vez hay más y más filas de estanterías infinitas dedicadas a todo tipo de productos artificiales, azucarados y grasientos.

La zona de desayuno, esa donde antes había leche, galletas, cafés y cacaos, hoy se divide en varios pasillos: uno repleto de leches [eso dicen los envases, aunque mi paladar discrepa] frente a las que sueles encontrarte zumos; uno repleto de galletas en un lado y bollería blanda [bizcochos, magdalenas, croissants, etc] en otro; y los cafés tienen su propio pasillo junto a miles de variedades de chocolates con sabores estrambóticos y rellenos de todo tipo.

Eso no sería mayor problema si tan solo se tratara de escoger.


Pero la cuestión va más allá. Los productos industriales tienen, por lo general, un precio muy bajo. Bien. Y cuando tienen un precio más elevado rara vez tiene alguna relación con la calidad. Para conseguir muchos productos iguales, apetecibles, esponjosos... a bajo coste, necesitamos usar materias primas muy baratas [como los aceites de palma que son nocivos para la salud y están presentes en muchos productos], grandes cantidades de grasa hidrogenada [esa grasa sólida que evita el aspecto aceitoso en los bollos] y bonitos envases de colores.

Lo consiguen, más o menos. Tengo mis dudas sobre si hay alguien que recuerde ensoñado esas delicadas magdalenas que compró en el supermercado y que venían envueltas en bolsitas individuales. No creo que esto suceda. Nos acordamos, eso sí, del olor de las panaderías, del bizcocho de la abuela, de las tartas de manzana de las tardes infinitas de verano.

De un tiempo a esta parte he decidido que quiero basar mi alimentación, en la medida de lo posible, en ingredientes naturales, sanos y de origen cierto. No sólo elijo productos ecológicos, aunque lo intento, porque es una cuestión de tomar alimentos que podemos ver, tocar, oler, y ver como se transforman. Ecológicos o no, insisto.

En este caso, sí lo han sido, porque para un humilde pan solo necesitamos harina, agua, levadura y sal. Y en el caso de este en particular, la levadura ha sido una masa madre fermentada en casa a partir de harina, agua, un poco de yogur y un puñado de pasas.

Todo eso, y tiempo.




INGREDIENTES

Masa madre de centeno, 220 gr
Harina de fuerza, 250 gr
Harina integral de espelta, 250 gr
Sal, 10 gr
Agua, 300-325 ml


MODUS OPERANDI

Si vas a hacer un pan con masa madre, no necesitas grandes explicaciones. Aún así, unas instrucciones básicas, por si has perdido el hábito...

Lo primero de todo es mezclar la masa madre y el agua templada. Lo haremos en el recipiente que usaremos para comenzar el amasado, y una vez esté lista esta mezcla, añadiremos las harinas y la sal.

Cuando la masa comienza a ser manejable, se saca del recipiente y se amasa sobre la encimera hasta que la veamos elástica y bien formada. Si vemos que necesita agua la podemos añadir. Las harinas integrales suelen tener mucha personalidad, y no todas piden la misma cantidad de líquidos.

Una buena opción con este tipo de masas es usar ciclos de amasado: amasar 10 segundos y reposar 10 minutos, y hacerlo unas cuatro veces. La masa es más manejable cada amasado y resulta sencillo hacerse con ella sin desesperarse.

Cuando tengamos la masa lista, la dejaremos levar el tiempo que necesite, sin prisas, tapada con un paño humedecido o un papel film. La mía tardó unas 10 horas, y esto fue porque le hice pasar bastante frío.

Tras este levado, se da forma al pan, se deja levar en un cuenco en el que habremos puesto un paño espolvoreado de harina, se cubre con un poco de harina y el mismo paño, y cuando esté listo [tardó 3 horas, nuevamente pasando frío] se hacen unos cortes en la superficie del pan y se mete al horno: 250º y unos 40 minutos.

Acompañamos al pan con un vasito de agua dentro del horno, para tener una corteza más crujiente gracias a la creación de vapor.






11 comentarios:

  1. Me alegra que estés de vuelta, volviendo a concienciar sobre la cruda realidad de los productos comercializados. Yo hace años que los evito y algunos nunca los he comprado porque me ha gustado siempre elaborarlos en casa.
    Este pan tiene que estar delicioso y menuda cantidad de tiempo has invertido.
    Buena vuelta y Feliz Año, si nos dejan. Un beso

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  2. La verdad es que tienes razón nos ferien con infinidad de productos que son realmente una porquería, y por otro lado los llamados ecológicos son carlismos.
    En casa no suelo comprar bollería industrial.
    El pan te ha quedado impresionante, tento que hacer masa madre.
    besos y feliz semana

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  3. No sabes cuanta razón tienes y como estoy de acuerdo contigo.
    Los productos ya no son lo que eran. No se a donde vamos a ir a parar, bueno sí, creo que volveremos en la medida de lo posible, a volver a cultivar nuestras propias cosas y montar los tenderetes caseros de antaño, donde cada uno ponía a la venta lo que cultivaba. Eso estaría bien, de nuevo.
    El pan... nada como el casero, y lo bien que sientan unas tostaditas en el desayuno o la merienda.
    Un beso y me alegro de que te asomes, aunque sea de vez en cuando, por esta pantallita.

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  4. ¡Qué buena pinta tiene! Se ve delicioso.
    Aplaudo, una vez más, tu intención de consumir alimentos naturales, apartados de los procesos de industrialización (o de la mayor cantidad posible de ellos). Lo básico, las materias primas de calidad son la base de exquisitos platos, sanos, que nos devuelven a las raíces (con los procesos, las recetas y los tiempos de elaboración).
    Ma anoto la receta porque la voy a probar.
    ¡Saludos!

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  5. que buen pan, yo tambien cada vez hago mas las cosas en casa, y nunca he intentado hacer pan, tendre que probar. Gracias por tus explicaciones, saludos.

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  6. Cuanto tiempo sin dejarte un comentario, aunque no me pierdo ni una sola de tus saludables recetas, como este exquisito pan, que razón tienes en todo lo que dices.
    Besos bonita.

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  7. Estoy contigo! Los alimentos procesados no me gustan nada, y los precocinados mucho menos. Cada vez compro menos pan y repostería y dulces jamás, casero es mil veces mejor. Si tuviera más sitio en mi cocina y más tiempo haría yogures, queso de cabra y leche vegetal... tiempo al tiempo!

    Un pan fantástico para los desayunos, bueno, para cualquier momento del día :).

    Un abrazo

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  8. me encanta hacer pan en casa, el olor que queda en toda la casa es uno de mis favoritos! me vine por tu comentario sobre el azafran en mi blog, y me ha encantado el resultado de tu pan, esta genial! gracias por pasar a visitarme wapa!

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  9. Npo hay nada mejor que un pan casero y este esta que se sale!!!!y que tostadas haras ooohhh¡¡¡acabo de llegar a tu blog y me quedo de seguidora me encanta voy a seguir por aqui puesto que veo cosas muy interesantes....Besitos

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  10. Te quedó estupendo y con una miga magnífica. Qué placer volver a lo rústico y casero, indescriptible!!!

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  11. Vaya una maravilla de pan! Me encanta! Seguro que está delicioso. Besos

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